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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Carrie vuelve a la pantalla con cara nueva y la crueldad del celular en el bolsillo

La miniserie de Mike Flanagan para Prime Video, con Summer H. Howell como protagonista, repasa el clásico de Stephen King en ocho capítulos que piensan el acoso escolar a la luz de las redes sociales y la vida de familia.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 5 min
Carrie vuelve a la pantalla con cara nueva y la crueldad del celular en el bolsillo

Me acuerdo de la primera vez que leí la novela de Stephen King, allá lejos, en una de esas tardes de verano en la que el calor no te deja dormir y te tirás en la cama con cualquier cosa en la mano. Carrie White me quedó pegada mucho antes de la sangre en el baile de graduación: me quedó pegada la escena de la madre encerrándola en un placard, los rezos, el cuerpo menstruando en el vestuario del colegio como si fuera una vergüenza. Por eso, cuando me enteré de que Mike Flanagan se animaba a revisitar esa historia en formato de miniserie, lo primero que sentí fue curiosidad: qué se puede decir hoy de una chica a la que sus compañeros le hacen la vida imposible en un pueblo chico, con un celular en la mano y una cuenta en cada red social.

La propuesta llega a Prime Video el 7 de octubre, repartida en ocho episodios, con Summer H. Howell en el centro del relato y un equipo de adultos que se hace cargo del instituto Thomas Ewen: Amber Midthunder como profesora y Matthew Lillard como director, dos nombres pesados para acompañar a un elenco joven donde sobresalen Alison Thornton y Josie Totah, que se ponen en la piel de algunas de las chicas que participan del hostigamiento contra Carrie.

La crueldad ya no termina cuando suena el timbre

Lo que más me interesa de esta vuelta de tuerca es lo que cuenta Alison Thornton, que interpreta a una de las estudiantes: el acoso en la adolescencia ya no termina cuando suena el timbre y empieza la hora de irse a la casa. Ahora sigue en el teléfono, en un grupo de WhatsApp, en una story subida a último momento de la noche, en un comentario que se reenvía hasta llegar a alguien que ni siquiera estaba sentado en el aula. Lo que sufría Carrie en el vestuario del colegio se prolonga en la cama, en la mesa familiar, en la habitación donde se supone que la chica se tendría que sentir a salvo.

Midthunder, en el mismo tono, pone el foco en cómo ese entorno cambia los vínculos y las decisiones de los pibes: qué se animan a decir, qué se callan, a quién le cuentan lo que les pasa. La serie, en ese punto, deja de ser unicamente una historia de terror sobrenatural y se mete de lleno en un tema que cualquier padre o cualquier docente de y pico reconoce: el bullying ya no necesita un pasillo oscuro, le alcanza con un WiFi y un grupo armado.

Ocho capítulos para mirar de cerca a cada personaje

Matthew Lillard, que se calza el traje de director del colegio, lo dijo casi con alivio: tener ocho episodios en vez de una película de hora y media te permite respirar, darle lugar a los docentes que intentan guiar a los chicos mientras cada uno tira para su lado, y volver sobre escenas conocidas del libro sin que todo se vuelva un trámite. La idea, según él, es tomarse el tiempo para mostrar a los alumnos, a las familias y al personal de la escuela con el mismo peso, porque la tragedia de Carrie no se arma sola: se arma con lo que cada uno deja de hacer.

A eso se suman dos cosas que vale la pena destacar. Primero, que Totah contó que pudo trabajar sobre rasgos de su personaje que en las versiones anteriores habían quedado medio en sombras, casi de paso, como si solo sirvieran para empujar a Carrie hacia el estallido final. Segundo, que Thornton habló de meterse a fondo con las motivaciones de Chris, la chica que encarna la crueldad más directa, y entender de dónde sale tanta bronca: la serie no la pinta como una villana de caricatura, sino como alguien que también está formada por la casa que le tocó y por el pueblo que la rodea.

Flanagan, un viejo conocido de King

Para los que vienen siguiendo la carrera de Flanagan, esta no es la primera vez que se sienta frente a una novela del rey del terror: ya llevó al cine El juego de Gerald, Doctor Sleep y La vida de Chuck, y en televisión se lució con La maldición de Hill House y Misa de medianoche. En todas se le nota la misma maña: tomarse su tiempo, dejar que los personajes respiren, y meter el miedo adentro de las casas, en los pasillos, en los recuerdos, en vez de tirarlo todo a un jump scare de bolsillo.

Por eso la expectativa, al menos la mía, es que esta Carrie no compita con las adaptaciones anteriores sino que dialogue con ellas, como hablaba el público con la novela cada vez que la pasaba de mano. Habrá que sentarse el 7 de octubre frente a Prime Video, con la pantalla grande si se puede, y ver qué hace este director cuando se le da cuerda larga y un personaje que, aunque sea de ficción, lleva medio siglo haciéndonos ruido en la cabeza. Mientras tanto, me queda dando vueltas una pregunta que les dejo a ustedes, lectores: qué les gustaría encontrar en esta nueva versión de Carrie, y sobre todo, si todavía nos animamos a hablar del acoso escolar con la misma seriedad con la que hablamos de los poderes de la protagonista. Porque a veces, en los pueblos, la telequinesis más peligrosa es la de mirar para otro lado.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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