"Boiúna": cuando la serpiente se toma en serio y la selva se cobra su propia calma
Lejos del tono burlón que abunda en las películas de monstruos gigantes, la apuesta amazónica construye tensión con paciencia, criaturas que esperan su turno y personajes que sangran de verdad. Una serie B que cumple y algo más, lista para el finde largo de Halloween.
Lo confieso de entrada: entré a la sala con la guardia baja, esa mezcla de cansancio y descreimiento que suele acompañar a las funciones de monstruos gigantes. Pero "Boiúna: La leyenda del Amazonas" me sacó de esa modorra antes de que me acomodara en la butaca. No hubo guiño cómplice, no hubo chiste al paso, no hubo personaje avisándole a la cámara que esto era en broma. Y eso, créanme, ya es toda una declaración de principios.
La película se toma su tiempo antes de largar a sus protagonistas al monte. Presenta la mitología de la criatura, presenta a la gente que va a jugarse la vida, y deja que uno, como espectador, entienda por qué cada quien está ahí. Para quien busca vértigo desde el minuto cero, esa calma puede resultar incómoda. Para el resto, es un capital narrativo que paga con creces cuando la cosa se pone brava: las secuencias de acecho son sucias, físicas, y la tensión se reparte entre la serpiente, los caimanes, el barro que traga y una selva que no perdona ni una.
Lo que la distingue de la mayoría
- No hay ironía en los diálogos ni complicidad con la sala.
- La criatura aparece en dosis justas, lo que disimula el bajo presupuesto y mantiene el misterio.
- Los personajes tienen motivaciones creíbles, aunque no siempre memorables.
- Las muertes cumplen sin aspirar a ser escenas de culto.
- El conjunto sabe que es serie B y no se hace el elegante.
La dirección no es perfecta, y tampoco lo pretende. Lo que hace, lo hace con coherencia: la Boiúna aparece cuando tiene que aparecer, los conflictos entre personajes son funcionales aunque no pasen a la historia del cine, y las actuaciones sostienen el tono sin desmarcarse del registro. La moraleja se anticipa, la estructura no sorprende, y sin embargo la ejecución supera lo que el libreto parecía prometer en papel.
Un estreno para Halloween que se anima a medirse con el subgénero
"Boiúna" no disimula de dónde viene ni a quién le habla. Es una película chica, hecha con lo que hubo, y por eso mismo se agradece que no haya gastado pólvora en zonceras. Su mérito mayor es haberse tomado en serio sin necesidad de pedir permiso. Para el fin de semana largo, si andan buscando algo que les haga morder la butaca sin renunciar a cierta solidez narrativa, acá tienen una candidata. A veces las mejores sorpresas vienen sin envoltorio.
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