Apple corre la inteligencia artificial dentro del propio teléfono y reescribe a Siri desde cero
Los nuevos iPhone 18 Pro, el iPhone Duo plegable y los Apple Watch Series 12 llegan con el chip A20 Pro en dos nanómetros y un sistema llamado Core AI que procesa todo en el dispositivo, sin enviar datos a la nube.
A esta altura uno ya se acostumbró a que cada septiembre la industria tecnológica nos bombardee con promesas de inteligencia artificial que terminan dependiendo de una conexión estable y de servidores lejanos, así que cuando Apple presentó su nueva camada de equipos en el evento anual de septiembre de 2026 y dijo que la idea central era otra, que la IA corriera adentro del propio aparato sin mandar nada afuera, lo primero que sentí fue una mezcla de curiosidad y sana desconfianza, porque en este rubro las palabras lindas suelen viajar más rápido que los productos. Pero la propuesta, esta vez, parece sostenerse en algo concreto: un chip nuevo, un marco de software pensado para esa arquitectura y una Siri que, literalmente, fue rearmada desde los cimientos.
Un chip más pequeño y un sistema pensado para trabajar en soledad
El corazón de todo es el A20 Pro, fabricado en proceso de dos nanómetros, una escala que en el lenguaje de la industria significa poder meter más transistores en menos espacio y, sobre todo, gastar menos energía para tareas pesadas. Ese chip está en el iPhone 18 Pro, en el iPhone 18 Pro Max y en el iPhone Duo, el primer teléfono plegable de la marca, que además trae una pantalla OLED flexible interna de 7,6 pulgadas pensada para usar dos aplicaciones en paralelo. Encima de ese hardware corre Core AI, el nuevo marco de software que ejecuta modelos de lenguaje y de generación de manera local, lo que en la práctica se traduce en algo que a cualquiera le cambia el día: redactar un mensaje, corregir un borrador o agendar un encuentro pueden hacerse sin que el contenido salga del teléfono. No hay servidor intermediario, no hay nube esperando datos, todo ocurre adentro.
Siri, otra vez, pero esta vez de verdad
La nueva Siri fue rediseñada para sacarle jugo a esa arquitectura y, según lo que se mostró en el evento, puede leer el contexto de una conversación, sugerir una respuesta y enviarla, o fabricar un evento en el calendario a partir de la información que aparece en un correo. La gracia es que accede directamente a los datos de las aplicaciones instaladas y encadena acciones complejas sin pedir permiso paso por paso. En fotografía, el iPhone 18 Pro suma un sistema de enfoque asistido por modelos de lenguaje que trabaja en tiempo real y, como dato clave para los tiempos que corren, incorpora soporte nativo de SynthID, el estándar que sirve para marcar y verificar imágenes generadas o editadas con IA, de modo que antes de compartir una foto uno puede saber si fue alterada por un algoritmo.
El reloj también piensa solo y no le cuenta nada a nadie
Los nuevos Apple Watch Series 12 y Ultra 4 comparten la misma filosofía: procesar todo en la muñeca gracias al chip S11. Entre las funciones nuevas aparecen Readiness, que calcula el nivel de preparación física del día, y la Edad de Salud, una métrica que compara el estado actual con parámetros de referencia. El procesamiento local reduce la espera en las consultas y, otra vez, evita que esos datos sensibles viajen a servidores externos, algo que para quienes cuidan la privacidad no es un detalle menor.
Leo todo esto de corrido y me queda una sensación que conozco de otras épocas, esa en la que la tecnología deja de jactarse y empieza a resolver. Que la IA corra dentro del teléfono no es un truco de marketing: es una forma distinta de entender la relación entre el usuario y la máquina, donde lo que uno escribe, lo que uno agenda y hasta lo que uno se mide en la muñeca se queda en casa. Falta, claro, que la experiencia cotidiana confirme la promesa, porque entre el escenario del evento y el bolsillo de cualquiera siempre hay un trecho. Pero el primer paso, hay que reconocerlo, está dado, y la pregunta que queda dando vueltas es tan simple como incómoda: si tu teléfono puede pensar sin pedir permiso a nadie, qué nueva conversación vamos a tener que dar como sociedad sobre lo que la tecnología hace con lo nuestro. Mientras tanto, el aparato aprende callado, en silencio, y nosotros, de a poco, aprendemos a confiar otra vez.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Jujuy On